domingo, 7 de octubre de 2012

Reflexiones entrenando, (y IV)

Al menos por ahora, epílogo a mis "Reflexiones...". Sirvan estos nuevos párrafos para dar contenido y refuerzo en el ideal ,a todos aquellos que se afanan día a día en su empeño deportivo y por añadidura viven para el reencuentro personal.

(...)


(XV)


Fui un idealista, aún tal vez lo sea. He buscado toda mi vida, removiendo entre las almas, a los espíritus límpios de los que aprender ó a aquellos con los que sentir complicidad, a los que seguir cual luz en la oscuridad... pocos maestros ó padawans en el arte de crecer y crear sin esperar.

Tal vez haya desistido, he perseverado en el empeño durante años , entregando incluso buena parte de lo que fui y lo que soy,  despreocupadamente, creyendo en el ser humano. A la postre encontré, sobre todo, reproches ó infidelidad; es nuestra raza humana.

Aún así, un puñado de espíritus me acompañan en el camino vital. Un puñado ó tal vez un gentío.

He conocido muchos espíritus vanos, tocados por su propio ego. Gentes maduras, pero también jóvenes, muy jóvenes.



Nos olvidamos  practicar la gratitud. La gratitud es como agua que fluye y no lucha contra nada.


Lamentablemente, el ser humano vive en constante agitación, buscando prevalecer frente al congénere, no respetando siquiera a quien , cuando era desvalido ó falto de adaptación, tendió su mano.

Nunca quieras crear nada para apropiarte, no trabajes para conseguir, ni desprecies para prevalecer,se generoso en tus gestos.


(XVI)


Explorar es la consigna, también para el futuro. En la espesura, hay senderos que nunca acaban, lugares a los que casi no llega la luz, claros de silencio.

Aún puedo seguir luchando deportivamente, aunque ya tocara  mi techo, pero se que hay una luz que aún no he visto, un atardecer al límite, ó una luna que encontrar. Después de combatir denodadamente, a menudo pienso en seguir haciéndolo, aunque también a veces piense en desistir.



Por si volviera a luchar, convendría no olvidar las olas del viento, el latente silencio, ó el dolor que desgarra después de horas, todo aquello que me acompaña toda una vida.

A pesar de todo, siento el tiempo que pasa, ó mis años, que tratan de huir del tiempo.


(XVII)


He existido casi para un cronómetro, aunque mucho más antes que ahora.

Ley de vida. Nada que ver el tiempo dedicado ahora al entrenamiento comparado con el de hace años.

Ayer memorizaba las distancias: Steve Ovett, mil seiscientos nueve metros; Gianni Poli, cuarenta y dos kilómetros ciento noventa y cinco metros; Scott Tinley, doscientos veintiseis kms.

Son dígitos, pero nada comparado con la secreta ambición de  hacerse dueño de las distancias, o ridiculizar el paso del tiempo; que el tiempo se dilate y nos sobre, que la mente y el cuerpo no sufran nunca el desgaste que ahora entendemos como inaplazable.

Como cuando Jerome Benedetti en un Marathon de Boston allá en 1944 cruzó la meta, siguió corriendo hasta un bosque próximo y no se le volvió a ver jamás.



Hay muchos hombres así. Yo los he conocido. Persiguen su soledad en los entrenamientos, se esfuerzan, persisten y eso les distingue.

Duran casi eternamente, como si tuvieran un fondo indestructible. Así me gustaría ser a mi... porque , en esencia, soy mucho más frágil.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

En cierta manera,todos estos posts me parecen para enmarcar,o al menos para tenerlos presentes.He leido muchas de tus entradas durante estos años, y se ve la evolucion en la acción y la manera de afrontar las cosas, pero el incolumne pensamiento, ese que siempre te acompaña,es férreo e inalterable,Mister Cabeza.Gracias.

Xocas dijo...

Gracias por estas entradas. Una curiosidad. He intentado compartirlas y no han sido comprendidas. Quizás porque haya que tener una cierta preparación para poder asimilar algunos pensamientos. De hecho, yo mismo no estoy seguro de haber captado todo lo que hay detrás. Pero incluso eso me gusta.

JUAN LUIS BUITRAGO GARRIDO dijo...

Son infinitas las esencias puras, como esos números, que has percibido en ese remover de almas maestro y, como maestro perfumista que eres has sabido seleccionar lo mejor de cada una; lo mejor de cada uno de esos espíritus. En tu frasco albergas las fragancias mas puras cuya amalgama descubre perfumes embriagadores para tus pupilos... Pero aun no has destapado tu mejor esencia...
Seguirás inventando mientras el agua fluya libre como el autentico deporte. Seguirás agradeciendo y seguiremos dandote las gracias Sen-sei.
Thank you sir.

Anónimo dijo...

Maestro, enséñame esos caminos en los que la vida es auténtica vida, donde el silencio cuenta lo mejor de nosotros; senderos donde disfrutar paisajes que te envuelven y deleitan como el arrullo a un bebé.
Tus palabras ayudan a canalizar esa energía desbordante y desbocada...
Eres un ejemplo a seguir.
Gracias por tu luz, por haberte convertido en un lugar donde recuperar el aliento.
Es un honor estar aquí...en tus palabras, en tus imágenes, en las personas que te escriben.
Maestro, cómo te enfrentas al dolor?
ATH

Pablo Cabeza dijo...

Anónimo I: Evolucionamos, no somos granito inalterable, pero lo profundamente verdadero debe estar siempre en nosotros.

Xocas: Para entender lo que quiero decir, (aunque ni yo mismo me entienda completamente), al menos hay que compartir sensaciones comunes. Haber estado en algún lugar común, que no es físico, pero si pertenece a nuestro mundo.


JuanLu: no se si perfumista ó alquimista, pero ambas posibilidades me seducen.

ATH: tengo referencias de ti, por eso publico lo que escribes, aunque no deje de chocarme un tanto tu tono, que podría ser interpretado de distintas maneras. Se que tus palabras son sinceras, de corazón, y por eso agradezco que te expreses.
Dolor: el dolor se minimiza cuanto más entrenados estamos. El dolor no es mesurable, no actúa de la misma forma en un individuo u otro. Los procesos bioquímicos, nuestro sistema nervioso... lo puede amplificar ío minimizar. Entrenemos para nuestras batallas deportivas buscando nuestros límites para sojuzgar el dolor físico.

Gracias por los comentarios.