sábado 14 de enero de 2012

Bosque mágico Inside.

Una fría mañana de invierno.

Un bosque apartado, silencioso, un lugar dónde poder correr sobre hierba, musgo y hojas de pinos.




Un circuito revirado, con desniveles,de apoyos a veces blandos ó inestables,  inadecuado para hacer "tiempos" de los que presumir con los colegas, ó en la red.

Una recuperación "veloz", y por tanto incompleta, que asociada a una intensidad correcta, promueve un desarrollo que estimo adecuado de la "resistencia" que nos interesa.

Un montón de ingredientes, estos y algunos más, que conforman una sesión que me convence para este periodo en concreto.

Mis atletas en acción en el Bosque Mágico :  Iván, Dani, Andreas, Alberto ... y todos los demás.

El Bosque Mágico, desde dentro.

viernes 6 de enero de 2012

Mirando siempre adelante. No debemos olvidar...(y III).

Culminemos estos capítulos con los que que, a vuelapluma, trato de acercaros parte de mi filosofía básica en el contexto del triatlon, mirando no solo a la temporada que afrontamos ahora , sino , mejor aún, siempre mirando más adelante, sin detenernos en el horizonte inmediato.

Todo debe girar en torno a dos principios:

* El triatlon es un solo deporte, no tres deportes:  por tanto, ensamblar los segmentos y no descuidar ninguno de ellos, aún en lo más profundo de la preparación, será una máxima, otorgando la importancia que tiene cada segmento en cada momento del entrenamiento. Olvidarse de  nadar hasta la primavera constituye un grave error, sobre todo para triatletas que participarán en triatlon corto,  ó no tocar la bici en varios de los meses invernales, y sobre todo si  nuestro objetivo es la larga distancia, puede ser un error de consecuencias irreversibles para toda la campaña.




*El triatlon es un deporte de resistencia, pero también de fuerza y velocidad. Entrenar solo la resistencia es lo divertido, lo que nos acerca a la naturaleza ó lo que nos motiva. Pero debemos trabajar la fuerza, tanto en el propio gesto específico, como con ejercicios complementarios. Sobre todo la fuerza/resistencia sin olvidarnos de otras manifestaciones de fuerza. Y por supuesto, si buscamos correr rápido, no podemos  olvidarnos de tocar la velocidad, eligiendo bien los momentos en  la preparación. 



Con estos fundamentos y buenos mimbres, comencemos a edificar nuestra preparación. Para conseguir éxitos personales en un deporte como este, se necesita trabajar constantemente , con un sistema determinado, durante años. Nunca dos ó tres años son suficientes; ya he tocado, aún de soslayo en otros posts, esta problemática. Vemos a muchísimos triatletas entrenar muy duro dos años ó tres y luego abandonar, tirando por la borda todo el capital de progresión.




Por otro lado, no nos obsesionemos con las distancias. La unidad de medida del entrenamiento será siempre el tiempo, y no la distancia. Semanas de ocho, de diez, de doce... las horas, bien amalgamadas y organizadas, sumando las distintas actividades, nos darán la capacidad del sujeto para asimilar las cargas de trabajo ; luego, contabilizar tanto ó cuanto tiempo en cada zona de trabajo. Y planificar en la medida de lo posible un aumento porcentual lógico , tanto dentro de la propia campaña, como temporada tras temporada, tanto de la cantidad como de la intensidad en el entrenamiento.Todo un arte.

Divertirse y divertirse, proponiéndose a largo plazo algo atrayente y motivador. Que nadie cercene nuestros sueños. Mirando siempre adelante, en dirección al objetivo final, podremos permitirnos errar, pero siempre  sin  abandonar el camino que señala la ruta  que nos conduce a nuestro anhelo.


Buen año a todos.

domingo 1 de enero de 2012

Año Nuevo

“Me vine a los bosques porque quería hacer frente a los hechos esenciales de la existencia, por ver si era capaz de aprender lo que ella tuviera que enseñarme, y para no descubrir, al final de la vida, que no había siquiera vivido.”
H.D. Thoreau


La noche del 31 de diciembre cae, como un manto sobre el Mundo. Ruido, algarabía, hasta prisas, vorágine que uno no acaba de entender. Se repiten las escenas, un año tras otro, se mecanizan los momentos, se repiten los tópicos y ante esto...muchos nos inhibimos.

La mayoría de los hombres viven una vida de tranquila desesperación. Lo que llamamos resignación no es más que una confirmación de la desesperación.Esto ya lo dijo H.D. Thoreau y la realidad de hoy no hace sino corroborarlo.

Al igual que Thoreau encontró su Walden, también habitualmente muchos lo buscamos, y por un tiempo , damos la espalda al mundo y nos damos un baño de silenciosa soledad. Se me antoja necesario.

Prefiero acostarme temprano en Nochevieja. Dormir al menos ocho horas, y cuando la luz anuncia el nuevo día y la mayoría de los mortales se esconde de ella, yo la busco. Y que mejor lugar para encontrar el silencio, refugiarse en uno mismo y los propios pensamientos,que la Naturaleza.


Hoy el día era frío y nublado, pero extraordinariamente bello. El Monte de San Isidro en León, es un espacio de grandes posibilidades , ideal para la carrera a pie y el senderismo. Hoy, el único ruido, era el canto de los mirlos.



Una buena sesión de carrera a pie para empezar el año, muy cerca de la casa familiar, alejado de grandes celebraciones ó excesos. Que mejor manera de celebrar que los años pasan y, con ellos, poder reafirmarte en tus convicciones; y sobre todo, en la más importante de ellas: lo verdaderamente importante es vivir, mientras la mayoría de los mortales solo se preocupa por existir.

domingo 25 de diciembre de 2011

De amaneceres, carreras y años sucesivos.

No es un día cualquiera, aunque para nosotros casi si lo sea. Tal vez lo tengamos que entender así porque el entorno, la familia, las tradiciones, nos abocan a interpretarlo de otra forma de la que para nosotros es habitual. Pero a la vez, nos gusta dar ese toque personal que nos hace sentir distintos.



Como cada 24 ó 25 de diciembre, ó en ese sábado más próximo, me levanto al alba. Cuesta salir de la cama en un día frío de invierno, pero, de un salto estoy en el campo. Siempre es así. Corro monte arriba , con la ciudad a mis pies, y con el viento gélido en la cara para marcar unos circuitos con los que sorprender a mis acólitos. Siempre es así y quiero que lo siga siendo.

Siguiendo los preceptos del momento en la planificación con mimo estudiada, diseño circuitos al alba, mejor dicho: los delimito, mi cabeza ya lleva días dibujando cuestas en los montes , porcentajes, intervalos en los pinares...

Cuando vuelvo al punto acordado de inicio de la sesión, me esperan casi tres decenas de corredores y triatletas. Me siento contento, respaldado, reforzado por su entusiasmo, sus risas, su entrega...una pequeña tortura espera, pero eso no es nada para un grupo decidido.

Calentamos progresivamente monte arriba, primero entre pinos, rodando en llano, y paulatinamente avanzamos por una colina primero fácil y cada vez de mayor porcentaje, hasta llegar a la Colina de la Agonía, una pared de unos 700 metros hasta llegar a la montaña desde la que se divisa Talavera, a nuestros pies, y donde comenzaremos el núcleo de la sesión.

Cuestas, con el viento de cara, por terreno roto. Primero hierba, luego zona de pequeñas piedras rodadas que dificultan la impulsión y el avance. Carrera dificultada; me gusta este concepto.

Recuperación. Y luego, intervalos entre pinos.



Prestos para volver, el grueso del grupo se deja fotografiar. Si lo analizo, en cinco años las huestes han sufrido una progresiva renovación, año a año, y la calidad atlética, el nivel medio del grupo, ha mejorado sensiblemente. La calidad humana, siempre, ayer y hoy, fue de lo mejor.



A la vuelta, me quedo atrás con Edu, haciendo fotos , trotando suave monte abajo y charlando, antes del tradicional desayuno de Navidad, compartido con todos. Esta vez, nos lo habíamos ganado. También.

sábado 17 de diciembre de 2011

En breve, allí estaremos.

Estamos deseando volver a correr allí.

Volvernos a sentir envueltos por la suave brisa marina, el sol reconfortante, percibir los cuadriceps reventar subiendo las dunas casi desnudos.


La Gran Duna de Maspalomas nos espera, será la mejor forma de capturar de nuevo y al tiempo, la esencial onda del esfuerzo , la motivación y hasta la plena sensación de libertad.

En estos días, en los que el entrenamiento riguroso pasa por un programa de fuerza metodizado en el gimnasio,( porcentajes de carga,repeticiones...) , y otros entrenamientos más ó menos sofisticados de fuerza, el entrenamiento en dunas puede cubrir una amplia gama de requerimientos de fuerza en atletas y triatletas.

Podemos, además, gracias a este trabajo, mejorar nuestra potencia aeróbica y resistencia anaeróbica sin necesidad de desplazarnos a toda velocidad.

En una superficie como la de las dunas, se puede llegar hasta el agotamiento, sin tener ni siquiera precaución por derrumbarse literalmente.




Es un entrenamiento mental e incluso espiritual. Podemos incluso , como decía antes, intentar llegar al máximo sin preocuparnos por desmayarnos y hacernos daño en la caída. Es lo que se llama "la muerte por las dunas." :-)

Ya queda menos para el Pozo Izquierdo Training Camp


Willy García, triatleta de dorsalcero.net, entrenando este sábado día 17 de diciembre en las Dunas de Maspalomas

jueves 8 de diciembre de 2011

Una vida para mejorar. No debemos olvidar...(II)

Cuando llevas casi treinta años haciendo deporte de competición, (casi sin paréntesis) a mayor ó menor intensidad, entrenando tú ó entrenando a otros, alcanzas una perspectiva que te permite al menos , gracias a los vivido y experimentado, formarte un criterio sólido acerca de la progresión deportiva, los medios y los fines.

Todo se sintentiza en una máxima a la que yo al menos trato de honrar: Toda una vida para entrenar y toda una vida para mejorar.




Las prisas , el mimetismo a la hora de seguir una planificación, (y el afán de emulación del neófito para con los confirmados) dan al traste con muchísimas carreras deportivas, tanto en atletas de cierto nivel, como en meros aficionados; algo que cualquier deportista con una vida media en cualquier modalidad de la resistencia podría constatar: tantos y tantos deportistas que pasan, con perspectivas de gloria en los apresurados comienzos, y pena y silencio en su tránsito vital, alejado a la postre del deporte de competición a mayor ó menor nivel.

En triatletas hoy, se aprecian actitudes alejadas de la realidad, apegadas exclusivamente a patrones de rendimiento y apartadas de lo esencial, que sería el inaplazable trabajo de fundamentos deportivos. Se sigue utilizando el método de , para deportistas con reducido bagaje, tomar los huevos del cesto y lanzarlos al aire y quedarse solo con los que no se rompan.




Sin fundamentos, pero con la premura del rendimiento a corto plazo,conseguiremos mejores resultados inmediatos. Y qué?? es tan verdaderamente importante el resultado a cualquier precio??


En un deporte como el triatlon, con tantas vetas de mejora, se puede seguir mejorando incluso más allá del umbral de la categoría de veteranos. Si no nos dejamos deslumbrar por lo que hacen de cara a la galería los grandes campeones, (series a tanto ó a cuánto, sesiones interminables de resistencia...) y somos empeñativos con el trabajo de condición física y técnica, (algo que los deportistas de fondo casi siempre rehuyen, y que dará un sustento adecuado a largo plazo a nuestro trabajo más específico), podremos prolongar durante décadas nuestra adhesión al entrenamiento sistemático.

No tengáis prisa y recordad... . Toda la vida haciendo deporte y toda una vida para mejorar.

domingo 27 de noviembre de 2011

Nos gusta, (a ellos y a mi...)

Nos gusta que nos digan que andamos por camino equivocado cuando recorremos nuestro camino.



Nos gusta, porque sabemos , tanto ellos como yo, que los que yerran son aquellos otros que siguen desorientados... así también nos sentimos reafirmados.

Ellos, mis discípulos, gustan, como yo,de ejercitarse por los caminos, las dehesas solitarias, y por supuesto, sentimos predilección por la hierba blanda, como el musgo, la mousse , donde hacemos los multisaltos ó subimos cuestas, esos lugares que solo nosotros conocemos y en los que podríamos correr descalzos hasta en invierno.




Y después de un trabajo denso, alegre, dilatado pero llevadero, rodar en bici hacia los montes cercanos, ordenadamente, sin presión de los coches ó la prisa. En carreteras solitarias, ajenas al ruido.


Hoy fue duro y me duelen las piernas aquí sentado frente al teclado. Un dulce dolor que me es familiar todos los inviernos.

Ojalá haya muchos, muchos inviernos más.

viernes 25 de noviembre de 2011

Una nueva temporada; no debemos olvidar...(I)

Cuantas veces hemos hablado de lo que ha cambiado nuestro deporte. Para algunos ha cambiado tanto que no lo conocen, otros piensan que ha cambiado demasiado y a peor, otros que ahora es mucho mejor que antes.

Si miro atrás, no conozco ya el triatlón que viví en mis inicios. Bueno, eso puede ser bueno y puede ser malo, pero quedémonos con lo que realmente es positivo; es decir, vivamos el presente y beneficiémonos con mentalidad positiva de  lo bueno de la evolución, sin perder la perspectiva,  quedándonos con lo esencial. Ser clásicos sin renunciar a la modernidad es mi máxima.Y seguir nuestro camino.






En esta serie de entradas que ahora inicio hablaré de todo eso que no debemos olvidar. Hoy me centraré en eso que ahora a muchos preocupa, el confeccionar un calendario de competiciones.

Antes, para un triatleta, (sobre todo si era de "larga") eso era anecdótico, y se preocupaba sobre todo de lo que en realidad le debe  apasionar : entrenar. El triatleta es un deportista enamorado del entrenamiento, ó eso, ó no se era, (o es) triatleta. Para mi, eso sigue yendo a misa. 

Ahora, la oferta de competición es tanta, incluso en España, que llegada la temporada de competición se puede estar haciendo medios ironman semana si y semana también. Algunos pierden el norte y se olvidan de que lo esencial es el entrenamiento y la planificación a medio y sobre todo largo plazo.





En media y larga distancia se deben buscar preferentemente dos competiciones importantes como pico de forma, (una a ultimos de la primavera y otra a ultimos del verano, preferentemente) y aderezar esto con algunas otras competiciones que vayan modulando el estado de forma. Pero no competir porque si semana si semana también. Adónde nos llevará esto?? al hastío, al abandono prematuro, a la desestructuración de nuestro entrenamiento; tal vez no en un plazo de dos años, y seguro que si a largo plazo.

En distancia corta, esta sería mi propuesta:

En una temporada con planificación tradicional:


Mesociclo Introductorio: de 4 a seis semanas en las que trabajamos de forma genérica.
Periodo Preparatorio General, Macrociclo 1: de 8 a 12 semanas .
Periodo Preparatorio específico, Macrociclo II: 8 a 12 semanas.
Periodo Competición, Macrociclo III, de 7 a 12 semanas.

Periodo de Transición ó descanso final de duración variable.

La duración de estos ciclos dependerá de varios factores, como inicio de los entrenamientos, características de los triatletas, etc.
Normalmente en el periodo preparatorio competir una vez cada cuatro semanas, en competiciones generales, no específicas, (una carrera a pie,ó un duatlon cross, por ejemplo), es para mi lo más correcto. Competir más es desvirtuar un poco el proceso.

En el periodo específico se puede competir tanto en competiciones generales, (carreras a pie, etc.) y también alguna específica, como algún duatlon ó triatlon de primera parte de la temporada, lo ideal una vez cada tres semanas.


Por último, en el periodo competitivo las competiciones serán específicas, (triatlon), aunque también podemos incluir alguna competición general, (travesías a nado, ciclomarchas, carreras a pie), como forma de modular el estado de forma, pero sin abusar.Podemos llegar a competir una vez cada dos semanas, aunque excepcionalmente, (no como hábito), en semanas consecutivas.



La "profesionalización" , (entre comillas y con todas las reservas), de nuestro deporte, y el aumento de la oferta de competiciones es buena, pero... no olvidemos lo que nos traemos entre manos y hacia dónde queremos ir.

sábado 12 de noviembre de 2011

Orihuela: los valientes hacen triatlon.

                                           
                               Todo era azul delante de aquellos ojos y era


                                                verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.

                                                Porque el color hallaba su encarnación primera

                                               dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.


He visto días difíciles. Ventosos, pero no tan gélidos. Difíciles, pero al tiempo prometedores, no tan encadenados a un esfuerzo tan presumiblemente árido. Aún así, sonrisas, esperanzas, fuerza interior. Los triatletas asombran por su arrojo; no a mi, sino a todo un orbe deportivo.






                                Pasión del movimiento

                                                la tierra es tu caballo.


                                                Cabálgala. Domínala.


                                                 Y brotará en su casco


                                                su piel de vida y muerte,


                                                de sombra y luz, piafando.


                                                Asciende. Rueda. Vuela,


                                                creador de alba y mayo.


                                               Galopa. Ven. Y colma


                                                el fondo de mis brazos.


Caballos desbocados. Viento enfurecido. Inmensidad de paisajes y celajes enmarañada, turbulenta, necesitada de espíritus en lucha, alerta, decididos a empeñar todas sus  fuerzas. No hubo descanso. Encontraron la razón para seguir muy dentro, en la fuerza albergada, entrañada en largos periodos de acúmulo. Las fuerzas desatadas de la Tierra no dejaron otra opción.


                                         

                                Claridad sin posible declinar. Suma esencia

                                                  del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.


                                                 Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia


                                                 acercando los astros más lejanos de lumbre.


Hubo empeño, hasta el final. Ni un solo momento para pensar en arrojar la toalla. Esencial  pensamiento el del esfuerzo puro por nada a cambio. Nada?? Si. Tal vez un cálido y sincero abrazo en meta, una sonrisa, un gesto humano, entrañable. Nada más, ó tal vez si, mucho más. Emociones inexplicables, que puede que remuevan momentos muy genuinos en nuestro interior, que pensábamos pétreo. Si, llorar también, ¿por qué no?

Somos triatletas.


Versos de Miguel Hernández, (Orihuela, 30 de octubre de 1910 – Alicante, 28 de marzo de 1942)

jueves 3 de noviembre de 2011

Llegó el otoño.


Tiempo de otoño, que nos ayudará a mirar hacia el interior, buscando nuestros más profundos deseos , posponiéndolos para ese momento en el que los soles vuelvan a darnos calidez.



                        Ay cuanto tiempo
                                                        tierra
                                                        sin otoño,
                                                       cómo
                                                        pudo vivirse!




Otra forma de disfrutar, de sentir, de percibir. Más calmada. Más pausada. Más tibia.
Albergamos los sueños que no han querido materializarse, los acogemos y los damos forma. Para cuando los soles quieran de nuevo darnos calidez.

                           Se respira
                                                     el cambio
                                                     de fronteras,
                                                    de la humedad al viento,
                                                    del viento a las raíces.
                                                    Algo sordo, profundo,
                                                    trabaja bajo la tierra
                                                    almacenando sueños.



Tiempo de charlas, de planificación, reuniones familiares y de otro tipo, de deseos dibujados en las conciencias. Preparémonos. No bajemos la guardia, el invierno está llegando en nada.

                                      Es duro

                                                     nuestro largo trabajo.
                                                     Vamos
                                                     a preparar la tierra
                                                     y a enseñarla
                                                     a ser madre,
                                                     a guardar las semillas
                                                    que en su vientre
                                                    van a dormir cuidadas
                                                    por dos jinetes rojos
                                                   que corren por el mundo





(Versos de Pablo Neruda. Oda al Otoño).