Pese a que durante mucho tiempo, y sobre todo hace años, entrené muy duro, es esta la primera lesión prolongada que me obliga a un cambio radical de planes.

Tendón de aquiles no lesionado, pero si atormentado por las adherencias de tal vez decenas de lesiones mal curadas a lo largo de ya 30 años al pié del cañón en esto de la resistencia.
Y sin entrenar un mes y medio a pie, elijo un motivo especial para volver.

V Triatlon de Talavera, más con el corazón que con la cabeza, el formato de triatlon que menos me gusta, pero con la única misión de disfrutar y llegar a meta.

Incluso con las dudas de si podría correr hasta meta. Así fue y, solo por ello, contento.

Y ahora con la única misión de poder volver a correr. Como antes. Como siempre.
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