martes, 14 de septiembre de 2010

Buscando nuestra propia identidad

Tiene gracia. Después de tantos años de triatlon, se nos plantean cuestiones tan básicas que son de pura raigambre. Tanto hemos crecido, en tan pocos años, que lo hemos hecho de forma caótica, deslabazada, y a veces, con cimientos poco consolidados.

Esto pasa en muchas facetas de nuestro deporte; pero en esta oportunidad , quiero dar mi punto de vista sobre un aspecto que siempre , ( y más últimamente), llama poderosamente mi atención: la falta de perspectiva a la hora de afrontar un Ironman, a menudo acompañada de una falta total de respeto por las distancias y los requerimientos físicos y técnicos de la modalidad.

¿Sabemos qué significa afrontar un Ironman? muchos si lo saben, pero cada vez más triatletas llegan a la prueba, finalizan, sin haber aprendido nada en el camino, y sin ni siquiera saber que había un camino. Otros, afrontan las distancias pero con los brazos bajos y no tardan en ser noqueados por la prueba. Tal vez porque no la respetaron. El Ironman no es solo el día de la prueba. Ni las tres semanas previas. Siempre se dice que el Ironman es un estilo de vida, porque acometer esta prueba no se circunscribe tan solo al día de la competición, sino que significa vivir intensamente, disfrutar, sufrir, planificar... la vida durante meses, años ó toda la vida. El Ironman no es tan solo el día señalado, el día de la carrera es la guinda, pero el pastel es lo más apetecible.

Para buscar nuestra identidad como ironmanes, es necesario beber en las fuentes, algo que pocos, al llegar al triatlon, son conscientes de hacer. El Ironman no se condensa en una bici de carbono, el neopreno, las zapatillas último modelo ó el casco aerodinámico; tal vez eso es lo que trasciende del deportista, pero el interior debe mostrarnos mucho más. No es solo entrenar tampoco: es ser fieles a la tradición de una verdadera doctrina deportiva.

Mark Allen se preparaba en cuerpo y alma para un Ironman al año , normalmente. Hawaii. Toda su preparación giraba en torno a ello, y convertía sus entrenamientos en verdadera disciplina de vida. En las ocho últimas semanas previas a la prueba, The Grip nunca participaba en competición alguna. En esta máxima condensaba gran parte de sus opciones de victoria.

Hoy día, el calendario de competiciones es extenso y la oferta variada. Está también la tentación económica, muchas veces por migajas que nunca compensan. Así, muchos triatletas compiten en exceso antes de una gran cita, e incluso hacen ironmanes de forma consecutiva, lo que a menudo aboca a muchos a retiradas prematuras, o a ni siquiera poder acabar muchas pruebas; frecuentemente esto sucede porque ,cegados por lo que bulle a su alrededor, ni siquiera apelaron a la tradición de su deporte.

Bebamos en más fuentes. Paula Newby Frazer, ocho veces vencedora en Hawaii,preparaba minuciosamente la gran cita ; en julio y agosto se olvidaba de competiciones menores, y marchaba a Boulder, Colorado, a entrenarse en altitud; en septiembre, afrontaba las ultimas semanas de preparación en San Diego, California y solo después de esas ultimas semanas se sentía preparada para afrontar los ultimos 14días, de afinamiento y puesta a punto, tapering , como ahora se denomina de forma más concisa, utilizando el término anglosajón.
Es evidente que nuestro deporte ha cambiado. Pero a menudo , despreocupados por lo esencial, tan solo vemos lo tangible, los 226 kms. del día D. Y no es eso, ni tampoco vale todo en el Ironman. Respetemos la tradición, respetemos las distancias, respetemos la Prueba, si no queremos que el gran monstruo nos engulla.

15 comentarios:

TriSident dijo...

Estoy completamente de acuerdo con este ultimo post. Teniendo en cuenta que todos tenemos nuestras cargas familiares, laborales...

Yo sólo hago un IM al año, quizas podría hacer otros, pero así la meta se disfruta más, la recompensa es mayor, aunque cada uno sea feliz con lo suyo.

jaimev dijo...

Uno , que ya lo ha probado todo y ha cometido toda clase de errores , no puede estar más de acuerdo con estas palabras. Tan de acuerdo que este año vuelve a los orígenes...

Anónimo dijo...

Como novato en este deporte, tomo buena nota de tus palabras. En lo personal veo muy lejos poder hacer un Ironman, pero no me preocupa. A menudo pienso que disfruto mas en realizar el camino que en llegar al destino.

Mario Pons

Jose Carlos Gudiel dijo...

Sabias palabras de un hombre sabio

MORALES dijo...

Como siempre Pablo, has sabido dar el toque profundo y con sentido de todo esto que nos mueve. Yo por esta y otras razones sigo respetando esta distancia y hasta que no me encuentre conmigo mismo, no tiene sentido dejarme vencer por las ilusiones. Un abrazo.

Furacán dijo...

Estoy de acuerdo en parte. En la vida hay tantos caminos como personas, el error para mí viene de que mucha gente hace IM no porque lo sienta en su interior sino por lo que ve hacer a los demás. El IM, el triatlón, el deporte puede considerarse bien como un fin en sí mismo (sólo importa el resultado, los títulos, los tiempos, el palmarés, el currículum) o bien como un medio (de autoconocimiento, de crecimiento personal, de aprendizaje de la vida, de superación y mejora)
Cada uno puede escoger lo que desee, para mí la 2ª opción es más enriquecedora, pero incluso dentro de esta visión hay tantos matices y maneras de enfocarlo como personas. En todo caso creo que es una prueba y una distancia que exige una cierta madurez. Un debutante en triatlón podrá acabarla, y a lo mejor hasta bien, pero dudo que le saque todo el jugo que puede dar de sí. Lo bonito es ir empezando desde abajo, ir creciendo, aprendiendo de los errores, año a año, temporada a temporada, así cuando llegue el momento el IM tendrá un significado que no tenía antes. Lo que merece la pena hacer, merece la pena hacerlo despacio.

victor dijo...

Amen!!!
Se vieron muchas cosas de esas el sabado verdad????????'

antonio dieguez dijo...

Para nuestra generacion, el Ironman era el final de un camino de aprendizaje fisico, intelectual y espiritual. Tan solo nos presentabamos ante el cuando nos sentiamos preparados totalmente, y en ese momento, lo afrontabamos con respeto, con cierto misticismo, casi con delicadeza, diria yo.
Y al mismo tiempo, era el nacimiento a una nueva forma de ver el deporte y la vida.
Todo eso exige muchas cosas.
Cada uno se acerca a esto de una forma y yo los respeto, pero pienso que hoy en dia, muchos se dejan por el camino muchas cosas...
No me enrollo mas.
A ver si el año que viene en Lanzarote podemos hablar con mas tiempo.
Fuerza en el camino, Maestro.

Bulderban dijo...

PAblo...el monstruo es imparable (por desgracia)

Angel dijo...

Totalmente de acuerdo. Si no se disfruta con los entrenos, mal vamos.

Un saludo, sensey.

Jesús dijo...

Pues también de acuerdo.

Yo he descubierto hace solo un mes lo que significa hacer un Ironman.
Estoy muy satisfecho de haber recorrido ese camino, y considero que me ha enseñado y aportado mucho.

Y he aprendido. Y estoy dispuesto a repetir con ciertas condiciones.
Estoy de acuerdo en que el Ironman no se puede simplificar ni tomar a la ligera.

Algo que pretendo no vuelva a ocurrirme es adaptar mi vida a un Ironman. Pretendo este año que el Ironman pueda calzarse en mi vida y no al revés. Sin holguras, que no las permite porque el Ironman ocupa toda la horma, pero también sin aprietos. Su justo número... el 226 creo ;)

Pablo Cabeza dijo...

TriSident: Tal vez un IM al año sea lo mejor para durar a largo plazo. Un abrazo.

jaimev. volver a los orígenes , aprendiendo de nuestros errores , es garantía de éxito. Como se suele decir, si volviera a tener 20 años con lo que se ahora... un abrazo.

Mario: hacer un Ironman no es difícil. Tan solo necesitas una buena base y mucha afición y devoción. Lo conseguirás.

Morales: tú mejor que nadie sabes que las ilusiones deben estar cimentadas por realidades. Afición nunca te faltará. Estoy seguro que volverás al IM, y si puede ser que compartamos habitación como en 2007, garantía de éxito. Un abrazo.

Furacan: de acuerdo contigo. Por supuesto y ante todo, respeto la manera de enfocar la preparación y competición de un IM, sea quién sea la persona, haga lo que haga, siempre que nadie se vea perjudicado. Respetar, ante todo. Pero esto no es óbice para que aporte mi visión, y de eso se trata, en mi blog brindo a quién quiera leerme mi particular filosofía, que...¡ojo! es MI VERDAD, pero tal vez no LA VERDAD. Un abrazo.

Victor: como ya he dicho más arriba, cada cual tiene sus razones y sus prioridades, y ni puedo ni debo valorarlas, y menos en público, sin conocer la realidad personal de cada cual. Un abrazo.

Antonio: completamente de acuerdo. Para mi la preparación de un Ironman es como regar y cuidar una bella flor , que nace de una planta muy fuerte y llena de espinas. Belleza y rudeza aunadas. La delicadeza de la flor requiere de grandes cuidados, entrega, dedicación, para que crezca bella; que algo la enturbie, eclipse ó adultere mataría el misticismo y el mimo que tanto empeñamos en hacerla crecer: como ver crecer una orquídea en un campo de berzas. Nos vemos.

Bulderban: lo se. 1abrazo.

Angel: los ceremoniosos entrenamientos, la concentración en los largos días de crecimiento físico, (y mental), son parte esencial del IM. 1abrazo.

Jesús. Perfecta descripción.Saludos

Y por supuesto,gracias a todos por leer y comentar.

Luidgi (Luis de Arriba) dijo...

Me voy a poner un poco sentimental, pero en mi modesta opinión, el Ironman se podría comparar con algo así como "La Amistad" (con mayúsculas). Me explico. Hay personas que tienen amigos por "circunstancias de la vida", del colegio, desde que eran pequeños, por continuidad, sin que nunca hayan "sentido" el verdadero valor de la amistad y, otros, conocen lo que es el verdadero "Valor" de la amistad,por que "cuidan" y predican la amistad del "amigo/a" que sabemos que no fallará nunca, que no juzgará, que respetará las decisiones aunque no las comparta, que no conoce el egoísmo... Hay personas que hacen un IM sin entender "nada", quedandose en la superficie, sin ni siquiera "arañarla" un poco y, por otro lado personas a las que realmente, la experiencia que supone la preparación, el cuidado de los detalles, el camino recorrido hasta llegar al Gran Dia, les cambia la vida.

Vikingo dijo...

Muy bien escrito, Pablo. En mis dos IMs he vivido más feliz que nunca, amando y disfrutando cada momento. Ahora afronto otro reto, el del ser padre, pero se que quiero volver al IM no solo para cumplir mi sueño, sino para volver a disfrutar con el entrenamiento a diario.

Un abrazo Pablo.

Anónimo dijo...

Touché, monsieur triatlhette..
Madame Pele elige con sabiduria y castiga con elegancia
Aloha