sábado, 10 de enero de 2009

Evaluemos.

Cuando el frío nos atenaza ahí fuera, nada mejor que una semana off, o al menos muy fácil, y aprovechamos para evaluar indoor.


Hace años, se nos hacía muy difícil evaluar en bici. Sí, normalmente teníamos tramos que recorríamos contrareloj, ó ascensiones típicas en cronoescalada, de las cuales registrábamos tiempo, velocidad, e incluso pulsaciones; el pulso era nuestro único dato "extrapolable" para prescribir con posterioridad entrenamiento. Esto lo acuñábamos algunos del Dr. Conconi, el italiano, que solía prescribir entrenamiento por pulso, en relación a un test incremental del que yo he hecho cientos en rodillo, anteriormente y también después muchos a pie.


Los primeros tests ya los hacía, allá por el año 85, con un pulsómetro que me trajeron de Finlandia cuando aún no se comercializaban en España, inspirado por un artículo de Manuel Pascua Piqueras en la revista Corricolari.Entonces utilizaba la ahora pieza de museo Polar Sport Tester 3000, y mis compañeros de entrenamiento entonces se mofaban de mi diciéndome que dónde iba con el televisor en la muñeca.



Posteriormente, el púlsómetro Polar Sport Tester 4000 fue para mi una revolución y un gran avance, con un programa ya preestablecido volcaba los datos a una consola con software incorporado y determinaba la pulsación para el umbral y la velocidad a la que se producía la controvertida inflexión que determinaba posteriormente todos nuestros ritmos. Que decir. Toda una época dorada del entrenamiento y una gran autopista abierta a la evolución de los métodos.



Sin duda, la medición de la potencia fuera del laboratorio y en nuestra propia bici es para mi, el gran avance de esta nueva era en la evaluación , planificación y prescripción del entrenamiento; como en su día fue la aparición de los medidores de frecuencia cardiaca.

Os muestro algunos de los tests que realizo con medidor de potencia en rodillo. Las imágenes son reveladoras. : en dos de ellos, contrarelojs de 20', vemos la fluctuación del pulso y de la potencia. En el primero de ellos, con un ciclista con sentido del ritmo erróneo, inicia la cronometrada , pese a que se le insiste que la haga progresiva y empezando de menos a más, mucho más rápido de lo debido, ya que utiliza la frecuencia cardiaca como referencia; como se puede ver, la frecuencia cardiaca es baja al principio para valores de potencia aceptables, y pese a que en la segunda parte del test la frecuencia cardiaca se mantiene e incluso aumenta, la velocidad, (linea azul) y por tanto la potencia, (linea amarilla) sufren una reducción. Vemos claramente como la frecuencia cardiaca no es la mejor manera de controlar y distribuir nuestro rendimiento.


En el segundo test de 20' vemos como el deportista, (en este caso familiarizado con la potencia, pues entrena con un medidor de watios), inicia la contrareloj de forma más homogénea, acabando el tramo final incluso más fuerte, con un incremento de su rendimiento. Pese a que, si observamos con detenimiento, el comportamiento de ambos deportistas en relación a su frecuencia cardiaca es similar, vemos nitidamente como el no familiarizado con el control de su potencia sufre una reducción en su rendimiento, no así el segundo sujeto, que distribuye mucho mejor su capacidad, logrando optimizar sus posibilidades. En todo caso, está muy claro que la utilización de esta herramienta permite al ciclista ó triatleta educar sus sensaciones, mejorar la distribución de su esfuerzo, conocer perfectamente sus distintas zonas de entrenamiento y por tanto aplicar coherentemente distintas intensidades en cada entrenamiento ó competición.


Por último, os dejo otra gráfica, esta pertenece a un test incremental con toma de lactato, en estadíos de 4', podeís ver la evolución de los watios y la frecuencia cardiaca del deportista durante la realización del test.


No paséis mucho frío ahí fuera...

15 comentarios:

Luis Recuenco dijo...

Me parece increible las posibilidades que dan los medidores de potencia.

Las pulsaciones se ven afectadas por muchos factores(muchas veces dificiles de conocer, como el cansancio, temperatura, exceso de entrenamiento, etc. )pero la potencia es la que es.

Por lo que veo parece importantes conocer que es lo que hace que pueda imprimir tal cantidad de watios(mi ideal), con una frecuecia cardiaca mayor o menor

Pablo Cabeza dijo...

Simplemente: a nivel específico, es decir, factores periféricos: fuerza muscular, como utiliza el oxígeno tus fibras, adaptaciones generales y específicas de la musculatura implicada... tu organismo tiene unas posibilidades, unos topes, unas características que hacen que desarrolles una determinada tasa de trabajo.

El pulso es un indicativo del stress fisiológico, pero es simplemente un termómetro que indica de forma aproximada, con unos indicadores de alerta a menudo retardados ó inexactos, (como si fuera una estación central que traduce impulsos pero no los refleja directamente)el impacto que un tipo de trabajo está provocando en el organismo.

Por eso y dependiendo de otros condicionantes, el pulso puede estar más ó menos acelerado o reflejar de forma más ó menos clara como está trabajando el organismo, pero nunca mide de forma exacta la intensidad de un trabajo dado.

Aún así , es un termómetro que conviene no olvidar ni obviar.

saludos.

gory dijo...

Está claro que al igual que el pulsómetro supuso una revolución en el campo del entrenamiento así está ocurriendo con los medidores de potencia. Al principio eran aparatos raros de ver y caros hasta que se popularizaron y a día de hoy, quién no tiene un pulsómetro? Seguramente ocurra lo mismo con los potenciómetros...llegará un momento que todo el mundo termine entrenando en base a ellos.

Personalmente, en cuanto pueda permitírmelo me haré con un tamagochi de esos.

Un abrazo sensei

Ruth dijo...

está claro que, el pulso no es lo más indicativo...
Y los que entrenamos por watios lo sabemos.
lastima que aun haya mucha gente, limitada al pulso como unico parametro de evaluacion del entrenamiento.

Salvador lozano dijo...

quieres decir que con un medidor de watios se camina mas o se entren mas duro?me lo explieque porfa

Pablo Cabeza dijo...

Salvador:

No se entrena más duro necesariamente ni se "camina" más necesariamente.

Lo cierto es que se entrena de forma más precisa, y como digo , con una distribución del esfuerzo racional y ajustada a tus capacidades siempre que la evaluación sea adecuada y por supuesto la prescripción del entrenamiento lo más precisa posible.

Los medidores de watios no tienen motor.

Un saludo y gracias por tu comentario.

loscar777 dijo...

Pues nada .........todos a ahorrar un poquito y a comprarse el famoso "tamagochi"

tonicendon dijo...

Aunque solo he realizado 4 sesiones de bici con el powertap , me resulta muy difícil rodar al ritmo de vatios que quiero y se suben o bajan sin yo poderlos controlar, y si intento llevar un ritmo de vatios constante tendría que estar continuamente variando mi ritmo de esfuerzo por así llamarlo, lo cual no creo que sea lo correcto.
Creo que yo con powertap o sin él estoy condenado a ir el la bici como corren los keniatas "a tirones" según tu mismo me dijiste.

Barón de Benta'ko Erreka dijo...

Ese primer pulsómetro tambien lo tuve yo. Si que era aparatoso pero era lo que había¡¡¡¡

Marc Badia dijo...

Como a dicho Gory más arriba, "todos" terminaremos entrenando con ellos. Pero aún es muy pronto para que la gente de apie pueda adquirir uno. No es lo mismo 300 euros de un pulsometro que 1000 euros de un powertrap + rueda.
Que un profesional, ya sea deportista o entrenador tengan uno o más de uno para sus discipulos me parece lo más normal del mundo,(es más creo que es su obligación).
Que haya algunos avanzados, que tambien lo tengan pues si, siempre y cuando tengan a alguien detras assesorandolos. Porque sino creo que estan desauciados.
Ya tengo otra cosa que apuntar en la lista de pendientes.

Pablo Cabeza dijo...

Toni:

Precisamente la forma más fácil de educar tu ritmo y adecuarlo a un pedaleo uniforme y constante es entrenar , entrenar y entrenar fiándote de la info de watios.

Es difícil en los inicios, y mucho más si no te fijas y esfuerzas, pero al final lo consigues. Es difícil porque tienes muchísimos años detrás acostumbrado a otros hábitos.

Para llevar unos watios constantes por supuesto no hay que variar el esfuerzo sino todo lo contrario. pedaleando con cisclistas profesionales , por ejemplo, ya que estos suelen rodar muy constantes, con miles de horas de esfuerzo educado en la constancia, te das cuenta de lo mal que pedaleamos el resto de los mortales.

Aitor: Pues , tú , yo y pocos más poseeríamos aquel mítico pulsómetro, me lamento haberlo vendido hace ya unos diez años a precio de saldo. Un abrazo.

Y muchas gracias a todos por cuestros comentarios

magopepo dijo...

Hola Pablo, muy buenas.

Yo, de momento, me limito a rodar de vez en cuando a mi bola, por sensaciones, hasta lo del pulsómetro me parece -para mi, hablo siempre sólo de mi caso- un chisme innecesario. Aunque también es cierto que entre mis prioridades, ahora mismo, no está el optimizar nada, me conformo con sobrevivir.

Pero vaya, que te agradezco toda la info igual que si me fuese a comprar un chisme de esos mañana. Y que es un placer leerte, claro que sí.

Un abrazo.

Ilusionados saludos.

Ishtar dijo...

Habrá que esperar a que bajen los precios y, sin duda, mejoren las prestaciones (creo que ya hay uno por ahí que se mete en el eje pedalier para no tener que andar con 20 ruedas, ¿no?) para hacerse con uno, pero son tantos lo juguetitos, que hay que ir poco a poco...

En cualquier caso, aunque me diréis que para CD también se le saca mucha utilidad (que estoy segura de que sí), yo lo veo mucho más práctico para la gente que entrena LD, con eas tiradas con cambios de ritmo controlados para los que hace falta ser algo más preciso y, sobretodo, para dosificarse bien en competición.

Besicos!

Ramón Doval dijo...

Hola jefe: sé que vas como loco con lo del campus canario -y todo lo demás-. Cuando puedas, pásate por mi blog a ver que te parece la posición cabreado (Jaime MdL me está aconsejando).
Gracias y abrazos

Marc Badia dijo...

Ishtar, tienes toda la razón del mundo. Hay que ir poco a poco.